jueves, 31 de marzo de 2011

Nadie Habla En Nombre de Haití... (X)



Esta es la última entrada de la serie, con ella hago pausa; silencio el ruido virtual producido intencionalmente, por ahora... porque los muertos que nadie llora, los niños desamparados que a nadie importan, los mutilados por el terremoto que mueren día a día sin siquiera contar como cifra, pues ya no son números, no pueden desaparecer del pensamiento ni del corazón de las almas que sienten el dolor de la gente. 

La burla de unas elecciones en medio de la desgracia, políticos pensando en manejar a su antojo el dinero de las poquísimas ayudas del exterior, organismos internacionales que mienten descaradamente con palabritas modernas, las personalidades que pertenecen al país que controla la política y economía de la zona, la pequeña pero poderosa –y maldita- oligarquía haitiana, no deben ser dejados actuar como si nada, sin palabras que los denuncien, sin verbos que los castiguen. No es suficiente con apelar a razonamientos ni propuestas que inicien el proceso de construcción del estado haitiano, porque esa es la tarea, lo demás son palabras débiles, propuestas incompletas, aunque procedan de sectores llenos de buenas intenciones.

Es necesario clamar por la sensibilidad, porque estos países, los más atrasados del tercer mundo, no sólo necesitan direcciones racionalmente preparadas, tituladas en prestigiosas universidades, ni políticos duchos en el arte de la palabra, en la organización y dirección de partidos; estos países urgen gobernantes –y es la parte más difícil- que les duela la gente, que no sean indiferentes cuando vean niños mendingando en las calles, hombres sentados en las esquinas sin trabajo con que ganarse el sustento, mujeres que recurren a la prostitución para mantener sus hijos, etc. mientras se pasean en sus autos de alto consumo, disfrutando de los placeres que les confiere el poder. 

Hay que levantar el discurso de la humildad, y ponerlo en práctica. Haití se ahoga teniendo delante a un grupito de bandidos políticos y de millonarios indolentes, que no miran a los lados, que no les importa que cientos de miles de personas mueran de la manera mas atroz, no solo por eventos naturales, sino por enfermedades, inanición, represión política.

Las esperanzas en el mundo de los medios de comunicación se compran y se venden como lo hacemos con los alimentos, la percepción por igual; una parte de la población haitiana está desbordada abusívamente de esperanzas, creen que un nuevo gobierno traerá estabilidad económica y comenzará un proceso de reconstrucción nacional. En mi país, cuando converso con los exiliados económicos haitianos –cerca de millón y medio, sólo en República Dominicana- manifiestan permanentemente ese sueño; creen ingenuamente que un nuevo presidente encaminará la nación por mejores destinos. Es el precio de la ignorancia. Cualquiera de los dos candidatos que resulte vencedor en la contienda electoral pasada me hace recordar parte de aquel bolero inmortal “pasaste por mi lado, con tal indiferencia...”.

Una declaración justa, inteligente, humana, la del presidente de Colombia Juan Manuel Santos cuando dice: "hasta ahora la ayuda no ha sido efectiva para sacar a ese país adelante". El presidente colombiano cree que es urgente auxiliar y 'dar un empujón' en la reconstrucción y desarrollo del país. También resaltó que es necesario agilizar la entrega de los fondos prometidos por la comunidad internacional después del terremoto, para la reconstrucción del territorio.” 

José Luis Soto, periodista dominicano dice lo siguiente sobre el cólera en Haití: “Diez meses después de ese nefasto acontecimiento, un brote de cólera que aún no ha podido ser controlado por las autoridades haitianas se ha cobrado la vida da cerca de 5.000 seres humanos, según las estadísticas oficiales y la Organización Panamericana de la Salud. Pero según registros no oficiales, las cifras de muertos en los lugares más apartados podrían llegar hasta los 30.000.” 

Datos que nos erizan la piel, si tomamos en cuenta que recientes desastres naturales no han producido una cifran tan grande de muertos. La opinión de este periodista puede leerse aquí, no tiene desperdicio y está enfocada con una visión parecida a la que he presentado en esta serie.



Whitman Habla En Nombre De Haití

Este extraordinario poeta – mi preferido de toda la vida y por el cual, gracias a uno de sus poemas, uso mi nick- enternecido por las noticias sobre el problema haitiano que sigue por los medios modernos, me ha dignado brindándome segundos de su cualitativo tiempo, con esta brevísima, pero honda entrevista.

Dicen que en el descuido hacia la situación que vive el pueblo haitiano por parte de los países desarrollados tiene un factor oculto, el racismo, su país esta gobernado por un hombre negro, ¿que tiene que decir a esto? 

Entono el canto de la exaltación o de la soberbia,
Ya estamos hartos de plegarias y de zalanderías,
Muestro que el tamaño no es mas que crecimiento.
¿has dejado atrás a los otros ¿eres el presidente?
Es una bagatela, cada uno de los otros te alcanzara y seguirá adelante.

El que degrada a otro me degrada
Y todo lo que se dice o se hace vuelve a mi al fin.
Digo el primordial santo y seña, hago el signo de la democracia.
¡por dios! No aceptare nada que no sea ofrecido a los demás
En iguales condiciones.


Gran Whitman, ¿como evalúa las propuestas de ayuda a más de un año de la tragedia que devastó lo poco que tenía la gente de Haití?


Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.

¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,

No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.

Pero no llegan las ayudas, el dinero no se ve, la insensibilidad no cede...


Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,

Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,

Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,

Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo.



Gracias poeta, ¿alguna idea final? ¿algún estímulo que nos anime?


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.

2 comentarios:

Rebecca Alcaide dijo...

En ciertas ocasiones me pierdo ya sea en la vida misma y al igual que en mis adentros, pero es magnífico saber que hay personas como vos, que nos recuerdan que hay vida y que hay tanto por hacer, gracias por tus relatos y compartirnos tu visión.
Un abrazo bien fuerte y mucha luz...

soy... dijo...

Rebecca

Gracias por comentar